Te regalo lo que soy

Cuando te pienso, te suspiro en dirección a mis profundidades, dejándome  llevar por el olor que desprende tu mirada, sigilosa, cautivadora, embriagadora, imperturbable al paso del tiempo.

Me gusta envolverme entre tus manos y jugar a que tus brazos son las sábanas que hoy van a dar forma a mi cama. Esta noche todo me sabe a ti, a tus dulces palabras envueltas de pasión y sentir de escalofriantes punzadas de calor.

Confieso que tus silencios... me fascinan, me pierden e invitan a entregar  mi cuerpo sobre tu regazo. ¡Como me gusta perderme entre tus pasos lentos y seductores!

Sonrisa de ángel, tus besos son las nubes acariciando mis labios, nubes que rozan, se posan unos instantes,  humedecen mis deseos y sin más se evaporan. ¿Dónde voy a poner mis deseos de ti? ¿Sobre qué piel esculpiré tu cuerpo?

En cada pedazo de vida saboreo tu magnitud, esa presencia divina que me enloquece el Alma... Sí, digo enloquece, porque se agitan mis sentidos, explotan mis deseos, mis alas se muestran al mundo para volar a ras de ti, suspendida entre hilos que dibujan el camino a recorrer para encontrarte nuevamente entre mis manos para  nuevamente  perderme deseando volver.

Te regalo lo que soy, una mota de tu corazón brillando hoy para ti.  Una dosis de simple ternura arropada en el cuerpo que habita mi Alma, que aquí y ahora, desea más que nunca estar junto a ti, para en un tiempo no pactado,  desprenderme y amarte en la distancia de nuestra libertad.

Deseo amarte libremente, deseo contemplar el amor que sientes por ti. Te invito a flotar acariciando la tierra en cada desplazamiento, te entrego el placer universal de Ser, sumergido  en el placer.

Joanna Coronado

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