Entremos sin saber donde llegaremos

Permite que la luz se apodere del deseo que el alma que te habita desea alcanzar. Abre paso a un único encuentro casi inexistente, que tan pronto pase,  desaparecerá con el tiempo, sus horas y minutos. Tan solo perdurará inamovible en cada parte de tus sentidos, enloqueciendo con pasión instantes que te llevarán a la memoria de aquello que fue inexistente al mundo, existente a tu propio mundo.

Alcánzame en el viaje de tu regreso, atrápame en el instante en que marcho para no volver, envuélveme cuando ante ti desnude mi alma y busque el arropo de tu piel. Árdeme entre las llamas que te brotan cuando no deseas ver, siéntete  hervir  clavando tu mirada en mi.

 Alma fugaz, de grandes vuelos. ¿Volamos? ¿Desaparecemos? Entre mantos me cobijo mejor, entre besos se despiertan los instintos que a tu disposición tengo para ti.

Enrédame para así poder sorprenderme en la tormenta del juego que nuestros seres gritan jugar. ¿Nos divertimos? Si es un sí, permite que tu deseo traspase las capas que te impiden llegar a tu destino. Suelta el alma que seduce, embriaga y en su ternura salvaje  tan solo desea poseer éste alma que te invita a ser, por unos instantes libre entre placer, goce y ternura. Lánzate al vacío de ir al encuentro de una nueva parte de ti que desea nacer, crecer, y exprimir cada segundo, hasta alcanzar el clímax de la vida en un juego de cuerpos que se atraen sin resistencia. Cuerpos que se comunican con lentos suspiros de ir y venir, llegar y marchar, abrir y cerrar.

Y ahora… tan solo deja que fluyan nuestras miradas. Date permiso a que entremos sin saber a dónde llegaremos. Aprovecha el momento que la vida regala  sin conocer de que vas a  disfrutar.  Eres rio que fluye sin saber el mar donde  irá a desembocar. ¿Deseas navegar? Te esperaré donde comienzan tus sueños y donde termina tu realidad.

 

 

 

Joanna Coronado

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