Desátame el corazón y anúdame el alma

Dime que vas a danzar íntimamente conmigo, que volviste para perderte entre mil goces que saben a ti y a mí. Susúrrame al oído que vienes para quedarte enrollado entre mi cuerpo. Sedúceme con tus manos ligeras estremeciéndome el cuerpo en cada roce que me entregas sin pensar. Abre mi corazón con tus besos, solo por hoy te permito entrar y surcar mis laberintos. Solo para la eternidad te permito quedarte en el interior de mi Ser para fundirnos en una sola Alma que se siente, se seduce, se entrelaza, se ama y se suelta otra vez.

Quiero contigo aprender que existo a través de tu propia existencia. No me sueltes ahora, justo empiezan a acariciarse nuestras sombras. En este instante el amor riega la oscuridad que nos une y nos impulsa a la luz. Siente mi aliento mezclado con la magia de tu olor y olvídate de que viniste, recuerda solamente que estás.

Tus labios cierran mis ojos en el momento que se acercan a escasos milímetros de mi, quédate ahí, parado, a esa distancia mi cuerpo se estremece suplicando tu llegada a mí, me excita el tenerte tan cerca sin tocarme. Siento el deseo de las sombras más oscuras que existen en mí. Sombras que te desgarrarían hasta alcanzarte, sombras que te retorcerían hasta enloquecer conmigo. Siéntate frente a mí, déjame iluminar mi alma con cada roce de piel que te regale mi Ser.

Espósame con tus besos, deseo tu sentir en mi. Libera el placer de lo que me retiene aquí junto a ti y llévame al infinito que las estrellas del firmamento tienen preparado para mí. Desátame el corazón del sufrimiento de mi amor por ti, y anúdame al Alma que habita en ti. 

Joanna Coronado

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