No puedo huir de mí

Nací con la chispa de la vida. Fui creada para sentir. Tomé las riendas de mí, aceptando que mi Alma brota de la isla de la seducción. No puedo huir de mí, esta soy yo.

La vida se hace sencilla cuando aceptas quién eres, como sientes, que piensas, cuáles son tus formas de actuar, que  te llena, te multiplica e impulsa tu sabiduría interna.

Me descubrí con 14 años escribiendo el comienzo de una novela erótica. ¡14 años! Pocos saben este secreto de mí. Rectifico, ahora lo sabéis muchos más, ajajjaaj.  Pero ya no me importan los juicios, hace un largo tiempo que conocí como ser mejor a través de los juicios propios y ajenos. Confieso mi secreto… Tengo pasión por la sensualidad y me fascina escribir relatos que abran la posibilidad de hacer sentir la maravilla del autoenamoramiento de uno mismo con cada línea que describo. La pasión se transforma en millones de letras que fluyen de mis dedos sin parar, y van acelerando mi corazón que tiene el deseo de no parar y llegar a más profundidad.

¡Y aquí estoy! Siendo yo misma al completo, sin desperdiciar ninguna parte de mi. No puedo huir de mí,  y te digo esto porque pase años de mi vida en estampida de mi propio sentir de la vida. La vida que me invita a saborear cada rincón como si fuera el último lugar que fuera a existir. Esta vida que me entrega el poderme encontrar en cada mirada ajena a la mía. Este impulso de fusionarme con los escenarios que el día de hoy me propone experimentar.

Trabajo a diario seduciéndome a mi misma de lo que soy capaz de hacer. Me entusiasma acompañar a quiénes acuden a mi consulta a recuperar su autenticidad, comprender sus miedos, posicionarse en sus propósitos de vida, me fascina ver cómo se van enamorando de ell@s mism@s a cada paso que dan. ¡Qué regalo más grande sentir así la vida!

Mis dos grandes pilares, la educación consciente y devolver al adulto su libertad de Ser.

¿Cómo puede ser que me entusiasme la educación y a su misma vez me fascine destapar mi Alma en lazos de sensualidad y pasión? La respuesta es simple, porque esa soy yo al completo. Amo el Ser, desde que nace hasta que muere, e incluso me atrevo a decir que tras la muerte sigo amando la vida que se genera.

Y es que me apasiona todo lo que hago, ya que todo lo que hago es mi esencia materializada. Esta pasión me lleva a poder sentir el sabor de la lluvia sin beber, el canto de un árbol, la mirada de quiénes leen este escrito, la energía de la Tierra brotando dentro de mí.

Si pudiera pedir un deseo, sería seguir siendo lo que soy.

¡Oye, mira! Ámate por lo que eres, en todo tu conjunto. Centra tu energía en lo QUE SI QUIERES en tu vida, agradece lo que ya no y suéltalo con amor. Mantén firme tu Ser y sube la tolerancia hacia los otros. No persigas tus sueños, ¡Hazlos! Enamórate de cada palabra que salga por tu boca, flípate con cada acción que TU DECIDES hacer. Entusiásmate con la capacidad que tienes de ser en cada oportunidad mejor. Haz el amor con tus pensamientos y sentimientos, entrelázalos entre si hasta que sean uno solo y déjales su tiempo para disfrutar de su propio orgasmo de unidad. Eres libre, no te sientas libre, ¡ERES LIBRE! Seduce todo aquello que te resta y haz que te multiplique. Apasiónate, apasiónate y apasiónate de ti. Acaricia tu Ser y permite que otros gocen de tus caricias. Cuida tu cuerpo, es el templo donde vive tu Alma. Siéntate con él, háblale, llénale de ternura, mimos y escúchate a ti.

Fluye con la vida. La vida fluye en ti.

Joanna Coronado

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