Soltando para dejarme cuidar

No soy de papel, tampoco de piedra. Soy una mota del Universo sumergida en un Alma que habita este cuerpo que me da la oportunidad de vivir, aquí y ahora lo que yo decida en cada instante.

¡No vayas a pensar que eres distint@ a mí! Somos de la misma Fuente, y con ello deseo transmitirte que lo que ves en mí está absolutamente en ti.

A pocos días de cumplir 39 años sigo con la ilusión de despertarme cada día para volver a conocerme. ¡Un poco loco el tema! Pero a estas alturas de la vida y con la experiencia que he adquirido, tan solo me queda utilizar la sinceridad absoluta para transmitirte mi verdad. Tampoco creas todo lo que digo, ¡sería una burrada!, solo te invito a que pongas por instantes mis palabras en tu corazón y que permitas que fluyan dentro de él, sintiendo que sucede dentro y fuera de ti. En el caso de que sientas que es tu verdad, cree. En caso contrario, simplemente respeta y suéltalo.

¿Sabes? Hoy te voy a confesar uno de mis propósitos individuales de esta maravillosa vida, es dejarme cuidar, amar, permitir que llegue a mí todo el amor sin mostrar resistencia, sin rechazar parte del todo, soltar lo que aún queda de mis “heridas terrenales” y abrirme a la inmensidad de todo lo que está para mí.

Reconozco mi Alma en su plena virtud de amar, y entregar lo mejor de mí. Alma que fue capaz de conducir mi consciencia al amor a pesar de los golpes y tratos “inapropiados” hacia mi Ser. Alma que suelta todo aquello que se aferra a castigar mi esencia, generando dolor. La virtud del Alma que ama a pesar de las situaciones, ya que son solo eso, situaciones. Alma que ama por encima de lo que “otros@s han creado en mi realidad, basada en miedos, rencores, odio y falta de amor”.

La virtud de amar a quién te hiere, o a quién abre nuevamente tus heridas. ¡Esa es mi Alma! Yy honro su existencia dentro de mí. Somos un equipo que cooperamos para ser victoriosas de nuestra propia victoria, fundirnos de nuevo con la Fuente.

Sin duda, he desaprendido muchos sentimientos de abandono, culpa, sufrimiento, orgullo, desmerecimiento, incomprensión y soledad. Sin duda, que el amor me riega cada día de miles de formas distintas; Una flor hermosa en mi camino, la sonrisa de quién se alegra por mi llegada, el abrazo de mis hijos cuando su corazón crece, la mirada de aquellos que escuchan mis palabras, incluso tú en este instante leyendo lo que brota de los más profundo de mi amor. Todo es una entrada de amor infinito. Tomar consciencia de que permitirte cuidar es soltar la necesidad de sentirse amado, soltar la necesidad de sentirse escuchado, soltar toda necesidad y tomar una actitud ante la vida de no crear necesidades a través de nuestra mente inquieta, sino crear preferencias, crear sueños, crear posibilidades alineadas con nuestros deseos. Y cada día sigo abriendo mi corazón a dejarme cuidar, mimar y amar por la propia vida. Unas veces la vida te habla, otras veces se te presenta una forma llena de gratitud que cumple tus sueños. Todo son entradas, las cuales nos llenan de amor.

Esta soy yo, aquí y ahora. En pocos instantes ya habré cambiado de nuevo, de hecho ya ha sucedido. Y así es, en continuo cambio constante y permanente nos sostenemos.

En mí día a día, impulso a las personas a ser mejores, a llenarse de valentía para amarse incondicionalmente. Les doy mi confianza, mi atención y lo mejor de mí para que puedan resurgir de sus laberintos, que no son distintos a los míos, ni los míos a los suyos. Pero mi Alma viene a dar apoyo y salida a otr@s. Eso sí, siendo yo misma, sin tabúes. Transparente y natural.

Comparto lo que soy, lo que siento, lo que vivo y experimento. Estoy absolutamente convencida de que así es la forma en que puedo “ayudar a otr@s”, dar desde el tener, guiar desde la experiencia propia, aconsejar desde ser el propio consejo.

Un abrazo por llegar hasta aquí. Nuestras almas se unen aquí y ahora, para recorrer este aprendizaje juntas.

Gracias, Joanna Coronado

 

 

 

Joanna Coronado

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