Déjame que te sueñe hasta el final

Te siento y no te conozco, te deseo y no te tengo, te escucho en la distancia, me crispan tus ardientes palabras que lanzas al viento. Si eres un sueño dime que nunca nos vamos a despertar, déjame que te sueñe hasta el final, quiero darte todo lo que me hace estar viva, todo lo que me agita hasta llegar al eterno placer dentro de ti.


Mis manos siguen buscando tu cuerpo en otros cuerpos, curva tras curva en la espera de encontrar tus palabras en cada curva que recorro en el infinito recordarte sin tenerte. Olvídate de argumentos, y sorpréndeme en algún lugar donde podamos dejarnos llevar por el deseo de apretarnos lo suficientemente fuerte como para que se me corte la respiración entre tus labios, asfixiándome por segundos en tu eterno veneno que enloquece mis sentidos.


Quiero reflejarme en tu mirada y que puedo abrazarte sin soltarme. Quiero ver tu cuerpo perderse en el mío sin saber a dónde va, llévate al fin junto a mí, deseo aprender a tocarte lentamente, delicadamente y alzar tus brazos entre lazos que aten tus muñecas al aire, deslizando mis manos a ras de piel de tus sutiles dorsales hasta erizar tu piel en deseo de que no termine el recorrido que provoca que muerdas tus labios en señal de no querer parar.


Pura excitación que me provocas con tus contorneantes movimientos sutiles de ir empujando mi ser a las partes que tu sexo desea ser descubierto y elevado al cielo. Me inspiras dulce lujuria, tierna tortura, suave amarre para después soltarte y que me regales tus suspiros sobre mi piel grabada en misterio de necesidad de ti. Invítame, a tu reinado y cúbreme del placer que solo tú sabes entregar a mi cuerpo y Alma. Agítame y agítate, muéveme y muévete, me fascina tu espíritu erótico.

Gracias a la vida por tanto.

Joanna Coronado

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